· Su mitad del premio será donada, según sus propias palabras a la Alianza por la protección climática
El comité noruego del Nóbel encargado del premio de la Paz, otorgó el día 12 de octubre, día de la raza, el galardón que este año recayó en la figura del ex vicepresidente estadounidense Al Gore y el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU. El premio, que ha sido considerado una suerte de agradecimiento en parte por el trabajo ambientalista que ha desarrollado últimamente el político estadounidense y que puede ser revisado en su galardonado documental “Una verdad Inconveniente”.
Por Álvaro Tapia y Claus Narr
Fotos: Agencia AP
Las reacciones al conocerse el ganador del 2007 no se hicieron esperar, ya que para algunos sectores, lo ven como una eventual postulación a la Casa Blanca, aunque los asesores de Gore han calificado esta posibilidad como “extremadamente remota”. Entre las más acidas críticas que se han recibido, se ha calificado al premiado como “el bufón del ecologismo” por su excesiva figuración con respecto al tema, que lo llevo incluso a visitar a nuestro país en mayo del presente año, cuando invitado por la empresa minera canadiense Barrick Gold al seminario “Calentamiento Global y Cambio Climático: La hora de actuar ha llegado” realizado en la capital.

Parte del Comité noruego que entrega el Nóbel de la Paz.
En la vereda contraria, aquellos que celebraron el galardón, que alcanza una suma cercana al millón y medio de dólares, comenzaron desde ya una campaña para que reconsidere su situación política actual y eventualmente llegue al sillón presidencial el próximo año, previa publicación en carta en las páginas del periódico “The New York Times” y a través del sitio en Internet www.Draftgore.com
A partir de esta semana se podrá ver a Al Gore frente a rostros tan conocidos como Nelson Mandela, Rigoberta Menchú, la Madre Teresa de Calcuta y Martín Luther King, porque la semana pasada el estadounidense creador de “Una verdad incomoda” aparecerá como ganador del Premio Nobel de la Paz, entregado en la ciudad de Oslo, capital de Noruega.
Este importante galardón se entrega a aquellas personas que hayan hecho investigaciones sobresalientes, inventado técnicas o equipamiento revolucionario o hayan hecho contribuciones notables a la sociedad.
Junto a Albert Gore, también el Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la O.N.U. recibió este respectivo homenaje por su contribución a la reflexión y acción mundial contra el cambio climático. Pero sin lugar a dudas, destacó la presencia del ex candidato a la presidencia estadounidense en la entrega que a diferencia de los otros noveles se entrega en Oslo y no en Estocolmo, Suecia.
Al Gore en entrevista con los medios estadounidenses, después de la entrega de este premio señaló que “Estados Unidos y la Tierra necesitan un héroe ahora, alguien que trascienda la política y lleve esperanzas reales a nuestro país y al planeta”.
Cuando el Nóbel no es todo
Primero fue el Oscar, en la categoría de mejor documental, con la descarnada cinta ‘Una verdad incómoda’, una denuncia de los efectos del calentamiento global. Luego, el Premio Príncipe de Asturias. Y, el viernes último, se adjudicó el premio Nobel de la Paz 2007 junto al Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU.
Con esa serie de laureles y con el gran reconocimiento mundial que hoy exhibe, en su país hay gente y analistas que piensan que debe volver a la arena política y anotarse en la carrera por la Casa Blanca. Uno de los más ilustres es el ex presidente estadounidense Jimmy Carter, ganador del Nobel de la Paz en el 2002, quien aseguró que “Gore es la persona más cualificada para ser presidente”.
Sin embargo no sólo de premios vive el hombre, y la designación del nobel se realiza en un comité que en el mes de septiembre presenta alrededor de 200 a 203 nombres con hechos realizados y comprobados para poder votar por ellos. Das para pensar si se trata de algún intervencionismo político para sacar su candidatura al tapete, pero así mismo los hechos han demostrado que el ex vicepresidente de los Estados Unidos en la época de Bill Clinton está realizando una labor a favor de la existencia y evitando lo que podría ser un desastre medioambiental en un futuro más próximo.
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