· Según un estudio realizado por el CONACE, los jóvenes de 14 años en nuestro país, comienzan a beber alcohol en exceso, edad alarmante si consideramos que es un enfermedad progresiva y adictiva.
“Que tiene, si es sólo un trago más”. Es la típica frase de una persona que no modera el consumo de bebidas alcohólicas en su cuerpo, tema preocupante si consideramos que en nuestro país, alrededor de un millón de personas sufre esta enfermedad, también denominada, “Síndrome de dependencia del alcohol”, que se manifiesta tímidamente en un comienzo, pero que una vez establecida, crea una dependencia en el cuerpo, tanto física como gradual.
2.679.229 señalaningerir esta bebida adictiva,en forma ocasional.
Por Karinna Pérez y Matías Gajardo
Pero, ¿qué es ser alcohólico?, y ¿cómo se manifiesta esta enfermedad? Para la RAE (Real Academia de la lengua Española), este mal, se define como, “Abuso habitual y compulsivo de bebidas alcohólicas. Es una enfermedad ocasionada por tal abuso, que puede ser aguda, como la embriaguez, o crónica. Esta última produce trastornos graves y suele transmitir por herencia otras enfermedades, especialmente del sistema nervioso”.
Roberto, también apodado el “borracho”, por sus amigos, es alcohólico, y prefiere no dar a conocer su apellido, pues según él, podrían discriminarlo a la hora de buscar trabajo. A pesar de tener varios amigos y una vida aparentemente exitosa, está consciente que su situación es preocupante, pues lleva más de 15 años consumiendo alcohol por lo menos 2 veces al día, acrecentándose más aún, en los fines de semana, en donde por lo general, el consumo es más elevado. Frente a esta situación, señala estar preocupado, pues como él mismo manifiesta, “yo soy un hombre honrado, que nunca le he hecho nada malo a nadie, al contrario, la gente me respeta porque soy de una línea, pues yo reconozco que soy adicto al vino y a la cerveza, pero con eso no le hago daño a nadie, aunque me gustaría dejar de beber tanto copete, ya que estoy consciente que eso me hace mal, de hecho ya tengo diabetes a causa de mi adicción”.
El alcoholismo se puede generar por varios motivos, destacándose varios factores, como el factor hereditario, social, genético y sicológico. Por lo tanto, es de capital importancia, considerar todos estos aspectos a la hora de consumir este tipo de bebidas en exceso, pues si una persona está predispuesta genéticamente a ser alcohólica, tiene muchos más riesgo de sufrir esta enfermedad, que otra, que no tenga genes de este tipo en su cuerpo.
En tanto, los principales síntomas de una persona adicta al alcohol, son aquellas que al no consumir este tipo de bebidas, sienten temblores musculares, ansiedad excesiva e irritación, nerviosismo, malestar corporal, mareos, irritación y en el peor de los casos, alucinaciones, pérdida de memoria y delirios.
Entre las enfermedades más comunes, generadas por el exceso de alcohol, está la cirrosis, que se produce a consecuencia del consumo exacerbado de bebidas alcohólicas, que se caracteriza por la acumulación de fibrosis (“cicatrices”) en el tejido hepático. Es importante mencionar que estos cambios del tejido interfieren con la estructura y el funcionamiento normal del hígado, ocasionando de esta manera, serias complicaciones en la circulación de la sangre a través de dicho órgano y en sus funciones.
Para el Jefe de Tratamiento y Rehabilitación del Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (Conace), el siquiatra Mariano Montenegro, los consumidores de bebidas alcohólicas, se pueden dividir en tres grupos de personas: Primero, están los consumidores experimentales, que prueban este tipo de bebidas para saber si les agrada, en el segundo grupo, están los consumidores sociales, es decir, aquellos que consumen sólo si hay algún tipo de trago, pero que no se hacen mayor problema si es que este escasea, y tercero, están los consumidores habituales, es decir, aquellos que consumen en forma regular y que no soportan mantener una conversación sin alcohol. Sin embargo, aunque en el último caso, el consumo sea más elevado de lo normal, para el especialista, este no sería el caso de un bebedor problemático, ya que según él, “cuando empiezan los problemas físicos o síquicos, en las relaciones familiares, de pareja, educacionales, en el trabajo o con la ley, se trata de bebedores problemáticos o abusivos”. Siendo la peor fase de la enfermedad, según Montenegro, cuando el individuo bebe sin mediar consecuencias, volviéndose dependiente de la bebida, incorporándola a su vida como un elemento fundamental en su cotidianeidad.
El alcoholismo se puede generar por varios motivos, destacándose varios factores, como el factor hereditario, social, genético y sicológico.
Según estudios realizados por el Conace, la edad aproximada de las personas jóvenes que comienzan a consumir algún tipo de bebidas alcohólicas en nuestro país, es de 14 años. Además, el mismo estudio señala que las mujeres han comenzado a beber más de este tipo de bebidas, empatando actualmente el nivel de consumo con los hombres.
Según, Daniel Martínez, médico psiquiatra de la Universidad de Chile y miembro de la Unidad de Patología Dual y Dependencias Complejas del Hospital Psiquiátrico El Peral, los problemas de alcoholismo o dependencias se originan por aspectos psicológicos, sociales y biológicos, basándose en el Cuarto Estudio Nacional de Consumo de Drogas en Chile realizado por el CONACE, aplicado a 44.421 personas entre 12 y 64 años de edad (correspondiente a 7.779.905 individuos a nivel nacional). Según el estudio, 133.292 individuos reconocieron beber alcohol todos los días, 1.105.483 dicen consumir sólo los fines de semana y 2.679.229 señalan ingerir esta bebida adictiva, en forma ocasional.
Para Eliana Soto, ex alcohólica, hoy rehabilitada, señala que este tipo de cifras no la impresionan, pues según ella, son muchas las personas que acostumbrar beber en exceso, sin ni siquiera darse cuenta que son adictas a la bebida. Sentenciando además que, “las personas que toman harto por lo general no se cuestionan si toman demasiado, porque lo pasan bien tomando. Yo antes bebía prácticamente todos los días, en un comienzo, era un trago de vino en el almuerzo, luego comencé a aumentar la dosis, y al final tomaba hasta en las mañanas, pero en el fondo lo pasaba bien, ya que como nunca tuve hijos, y por lo tanto, no tenía mayores responsabilidades, eso generaba que tampoco sintiera ganas de sanarme”. Frente a la posibilidad de volver a recaer señala que es un tema preocupante, pues una persona adicta, al igual que alguien con problemas de drogas, jamás va a poder decir que está libre de no volver a consumir, pues el organismo se acostumbra a una dosis diaria de alcohol y por lo tanto, es muy difícil no volver a tomar.
Si bien, no existe un patrón conductual, acerca del accionar de absolutamente todas las persona rehabilitadas del consumo de alcohol, sí podríamos decir, que en su mayoría y a pesar de estar en constante peligro de volver a recaer, saben que al igual que en las drogas, el exceso de alcohol, constituye un veneno para la salud, y por lo tanto podría ocasionarle incluso la muerte.
Archivado en: Salud Etiquetado: | alcoholismo, daño, emfermedad, hábito de beber, reportaje, vicio
