Castración química posible de aplicar a pedófilos: “TENDRÍAN QUE SUMINISTRARSE LA DROGA CADA DOS SEMANAS”

Estudiantes universitarios, relacionados con la materia, afirman que es una alternativa que de ser aplicable, se debe ser constante.

La castración química es la nueva posibilidad que se presenta para los denominados “pedófilos”. Todo comenzó cuando el famoso Rafael Maureira, alias “Zacarach”, para optar a la libertad condicional por parte de la justicia, solicitó por medio de su abogado la castración, marcando de esta manera, un precedente en la historia de nuestro país, pues era la primera vez que se hacía una solicitud de esta magnitud en Tribunales.

Por Karinna Pérez y Matías Gajardo

Esta nueva forma de condena, consiste en la disminución de la hormona masculina, testosterona, para inhibir el apetito sexual. Todo a través de un tratamiento periódico. Así lo confirmó un estudiante de ingeniería civil bioquímica de la Universidad Católica, Juan Pablo Zepeda, quien afirma que la persona tendría que suministrarse la droga cada dos semanas en forma continua. Si se interviene el proceso, producirá normalmente testosterona y su naturaleza sexual no se detendría. Añade además, que a pesar de la efectividad de la técnica, esta puede tener ciertas desventajas, considerando que el individuo puede comprar “testosterona artificial”, en cualquier farmacia, lo que anularía el efecto de la droga, por lo que según él, “habría que tener un control extremadamente minucioso en la utilización de la droga.

Sin embargo, esta medida de “emergencia”, no es nueva en el mundo, pues se ha implementado en otros países, quienes la han incorporado a su legislación, arrojando resultados favorables en la mayoría de los hombres que se han sometido a este tratamiento, disminuyendo y en muchas ocasiones, erradicando por completo sus ansias de cometer abusos sexuales en contra de menores de edad.

La castración en la historia

Antiguamente, la “castración”, era completamente distinta a la que hoy en día conocemos, pues en muchas ocasiones se utilizaba como un método de tortura, o bien, como una forma de controlar la tasa de natalidad. En el caso de los esclavos por ejemplo, el precio de estos dependían de su castración, pues los que estaban castrados tenían un valor considerablemente más alto, a su vez, esta medida, también constituyó el 90% de la mortalidad masculina, pues a los esclavos, una vez, extirpados los testículos, se los cicatrizaban con fierros “calentados a fuego directo”, y por lo tanto, la infección provocada por las quemaduras y las heridas, terminaban finalmente con la muerte de la víctima.

 

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No todos los pedófilos quisieran la castración química para pagar por sus delitos

Por otro lado más judicial que médico, estudiantes de derecho también traen a la palestra esta situación. Carolina Garate, estudiante de derecho de la Universidad Andrés Bello opinó que “el delito de pedofilia está tipificado en el nuevo Código de Procedimiento Penal, por lo que debe ser castigado, pero lo que no aparece es la posibilidad de recuperación por parte del victimario, ya que su comportamiento puede ocurrir por hechos que le ocurrieron en el pasado o por la situación del momento. Eso es algo que hay que investigarlo detalladamente para obtener los resultados deseados”.

Este tipo de acción la encontramos cada vez más común y debido a eso las personas se están informando mucho acerca del tema y de las diferentes situaciones que los medios nos presentan.

De esta manera, Luis Pastene, periodista y docente académico de la Carrera de periodismo de la Universidad de las Américas, tiene su propia impresión al respecto, pues asegura que la castración química puede llegar a ser una buena iniciativa para bajar los números rojos que tiene nuestro país en las estadísticas de pederastia (paraíso de los pedófilos). Sin embargo, según él, es una solución que puede ser satisfactoria, considerando que “ataca la parte medular del drama, lo hormonal, ya que puede ocurrir que un pedófilo sea tal por una mala experiencia cuando niño, y ahí queda un poco fuera el problema de hormonas, pasa a ser un problema sicológica que se debe superar”.

Por ahora no queda más que esperar los resultados de la justicia y estar atento de qué manera este tratamiento-condena se puede llevar a cabo, tanto en el suministro de la droga como en la confianza que se tenga del paciente-condenado.

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